La cubierta vegetal del planeta aumenta

Un estudio publicado por la publicación Nature Climate Change y acabado por investigadores de Australia muestra que la deforestación de los bosques tropicales está siendo compensada con la reforestación en otras partes del planeta en los últimos 10 años. Mirando las fotos de satélites, se observa que áreas de Rusia, China, el norte de Australia, el sur de África y el este de Brasil están reconquistando su color verde.

"A pesar de la continua deforestación en América del Sur y el sudeste de Asia, hemos encontrado que la disminución en estas regiones se ha visto compensada por la recuperación de los bosques fuera de zonas tropicales y un nuevo crecimiento en las áridas sabanas y matorrales de Australia, África y el sur de América", indica el científico del Centro para la Investigación del Cambio Climático de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), Yi Liu.

La desaparición algunas selvas tropicales ha provocado una reducción de su capacidad de retener carbono extraido de la atmósfera de unas 210.000 toneladas de CO2 (Tm/CO2) anuales entre 2003 y 2012. Por su lado, la nueva cubierta vegetal en Rusia y China atrae anualmente 100.000 y 70.000 Tm/CO2.

Como crece la cubierta vegetal mundial por las sabanas y las áreas de matorral

Igualmente, hay que mirar a las sabanas y a las áreas de matorral que tienen su importancia en el crecimiento de la cubierta vegetal del mundo. Su contribución al ciclo del carbono no ha sido investigado con la misma preocupación que la de los bosques. Se sabe que por hectárea su potencia de captura es inferior, pero se trata de grandes áreas, más verdes que antes por los cambios climáticos, indica El País.

"Estos otros paisajes son relevantes porque cubren una extensión muy grande, particularmente en el hemisferio sur, cubriendo una buena parte de Australia, las sabanas africanas y en el sur de la Amazonia, el Cerrado. Si incluimos las áreas de matorral de zonas semiáridas, abarcamos una extensión aún mayor", indica el director del Global Carbon Project y coautor del estudio, el catalán Josep Canadell. Según este scientifico de CSIRO, la agencia nacional de investigación de Australia (como el CSIC en España), "los flujos y cantidades de carbono son aún más pequeños que en los trópicos, pero lo importante es que estas regiones están cambiando".


LIU ET AL./NATURE CLIMATE

El mapa indica la evolución anual de la biomasa expresada en toneladas de carbono por hectárea. En azul, las zonas donde aumenta la cubierta vegetal y, en rojo, donde baja. Combinadas, la biomasa de sabanas y matorrales albergan 50.000 Tm/CO2 anualmente desde hace un quinquenio. Mencionamos entre los factores que están aumentantando la presencia de sabanas, zonas de arbustos y de los campos cultivados: cambios en el uso del suelo, mejores técnicas agrícolas, reducción de incendios. "El CO2 es malo para el clima, pero no para las plantas", afirma josep Canadell.

"El cambio climático está trayendo más variabilidad al clima y, por tanto, a los ciclos de auge y colapso. Hemos estudiado estos ciclos y la vegetación crece más cuando hay más lluvia que la que se pierde cuando hay menos, por lo que creemos que el resultado final es que los sistemas podrán capturar más carbono", según el director del Global Carbon Project.

Por supuesto, este crecimiento en el verde de la Tierra no es suficiente. Canadell lo explica: "sabemos que sobre el 50% de las emisiones procedentes de las actividades humanas permanece en la atmósfera aún después de que la otra mitad sea retirado por la vegetación terrestre y los océanos. La única manera de estabilizar el sistema climático es reducir las emisiones de los combustibles fósiles a cero".

 

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