La ciudad fértil - Vivir sin residuos

La sociedad actual está recomponiendo sus hábitos cotidianos a medida que le llega información del incremento exponencial de contaminantes en su entorno.

Ya no estamos en la era del reciclado, en la era de la descontaminación, o en "el cradle to cradle". El siglo XXI será el periodo de la naturalización del mundo. Ahora no sólo los holandeses o daneses están por la labor de la bicicleta...la población joven europea tanto del sur como la del norte ya no les da reparo ir en bicicleta. Lo que está siendo más complicado es concienciar la compra del súper. Esta será más difícil ya que la industria agroalimentaria está absolutamente vinculada en todos los procesos a materiales de packaging derivados del petróleo. No comprar comida envasada, ir de compras con bolsas de tela y no aceptar las de plástico, producir en casa los productos de limpieza, cambiar los tuperware por envases de cristal, ir a los mercados locales ecológicas a comprar productos frescos o a las tiendas que venden a granel... todo es un proceso cultural medioambiental que requiere tiempo.

Las industrias miran al futuro

La industria automovilística está preocupada por su futuro inmediato, los vehículos compartidos serán otra de las pautas a corto término, por mucho que estén intentando vender coches menos contaminantes. La industria de la moda también estará cuestionada en poco tiempo. Las nuevas generaciones comprarán de segunda mano y alargarán o repararán sus vestimentas. Los contaminantes en los tintes son un drama mundial y las telas de tejido artificial ya están totalmente cuestionadas en la infancia. No cabe más plástico en los océanos, el porcentaje de ríos contaminados por nitratos o metales pesados ya son casi la totalidad del planeta. Las ciudades son caldos de cultivo de enfermedades respiratorias. La fitoremediacion no es suficiente para absorber estos niveles de carga de contaminantes.

El siglo XXI será la vuelta a procesos naturales artesanales de producción. La robótica estará relevada a una parte muy poco significante de los procesos productivos. Las legislaciones al estilo USA de Local Food, Farm and Jobs estarán implementadas por todo el mundo. Las previsiones del club de Roma sobre los límites del crecimiento, se han producido con retraso, pero con una fuerza al igual que el desastre urbanístico español del 2007. El club de Roma advirtió que el mundo frenaría su desarrollo, no por la falta de materias primas sino por la insoportable contaminación. Del campo a la ciudad y de la ciudad al campo será otro proceso a medida que falten recursos para la sustentación de las personas mayores.

Como reutilizar y reciclar todo

También para muchos jóvenes que pasarán del cerebro ordenado por el ordenador, al cerebro ordenado por la subsistencia manual. Los procesos de adaptación al medio son una forma animal y vegetal que se refuerzan en las épocas de crisis existencial. Serán los abuelos más mayores los catedráticos universitarios, los que aprendieron a vivir sin residuos pues las postguerras les enseñaron muy bien como reutilizar y reciclarlo todo. Las nuevas tecnologías para producir ingentes cantidades de productos que generan ingentes cantidades de contaminantes para que las personas estén gastando dinero y tiempo de su vida, tienen los días contados.

s nuevas generaciones ya no son productos de spots publicitarios, su formación y su situación económica precaria les reanima el cerebro y aunque algunos sobreviven de lo que rapiñan, la mayoría ya están en la situación de supervivencia absoluta. Esta muy claro que recuperar medioambientalmente es una mina de oro, cuesta tanto dinero como el valor del oro extraído. Recuperar nuestro entorno mundial costara tantos años como los que hemos estado contaminando o sea 50. Los niños actuales tendrán trabajo asegurado como lo tuvieron los de las post guerras. Eso si con un cambio radical de costumbres. El futuro está decidido, ahora falta ordenarlo.

Un artículo de Alex Puig.

Photo crèdits: Ravenseye Studios. " Nature Should always win" by Travis Lacey

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